LIPECTOMÍA

Subir y bajar de peso abruptamente hace que el abdomen pierda firmeza y deja como resultado piel suelta, depósitos de grasa y estrías de la región abdominal.

 

La lipectomía, también conocida como Abdominoplastia, remueve la piel suelta y reconstruye la región abdominal para devolver la firmeza, acentuar la cintura y disminuir la globosidad del abdomen. Los procedimientos de lipectomía, frecuentemente se realizan junto con la liposucción para mejorar los contornos corporales.

 

Esta cirugía consiste en recortar el excedente de piel y juntar los tejidos de la pared abdominal en la línea media, a manera de hacer una faja interna que tensa el abdomen. El recorte de la piel se hace en el abdomen, tan abajo como sea posible, para que la cicatriz escondida bajo la ropa interior. Esta discreta cicatriz horizontal o transversal permite el uso de traje de baño, ya que queda oculta bajo la prenda.

 

Las personas delgadas con problema de tejidos abdominales flácidos, son candidatos ideales para este procedimiento, porque al recortar la piel excedente y tensar los tejidos, se produce un resultado verdaderamente notable, mejorando considerablemente la figura.

 

Este procedimiento se efectúa con bloqueo peridural y sedación, aunque es posible realizarlo con anestesia general, si el paciente así lo prefiere.

 

Después de la operación, el paciente se interna durante una noche en la Clínica Sashida y es dado de alta al día siguiente.

 

Durante los primeros siete días, el paciente, deberá caminar ligeramente inclinado hacia adelante, para no lastimar la zona de cicatrización. Sin embargo, puede bañarse desde el primer día. De diez a catorce días, el paciente podrá realizar sus actividades cotidianas, aunque aún no debe hacer ejercicio ni ningún tipo de esfuerzo brusco.

 

Esta cirugía plástica requiere análisis preoperatorios y la elaboración de un historial clínico, para identificar padecimientos o alergias.

 

Se recomienda al paciente suspender hábitos como: tratamientos naturistas, consumo de cigarro, aspirinas, antidepresivos, vitamina E, Gingko biloba, etc… Algunos de sus componentes pueden interferir con la anestesia, complicar la cirugía y la buena evolución del procedimiento.