IMPLANTE DE CABELLO

El mensaje que damos a los otros sobre nuestra personalidad depende mucho del cabello. Desde los inicios de la humanidad, la apariencia ha sido una prioridad. Los seres humanos dedican tiempo, dinero y esfuerzo en el lavado, corte, color, peinado y arreglo del cabello. Su función natural es proteger la cabeza contra el frío y el calor, actuando como aislante y acondicionador térmico. Pero a lo largo del tiempo ha tomado el papel de ser una herramienta de expresión, refleja la juventud y salud de la persona. El cabello es el marco que cubre la obra de arte que es el rostro.

 

Algo que el humano no puede controlar es la CAÍDA DE CABELLO, existen varias causas que producen la caída y van desde: efectos ambientales, alimentación, consumo excesivo de tabaco, factores genéticos, estrés y envejecimiento entre muchos otros. Se estima que en el cuero cabelludo hay 100.000 hebras de cabello y es normal que al día se caigan de 50 a 100.

 

Una solución para la caída del cabello es el implante de cabello, no importa la razón por la cual se ha perdido. El procedimiento consiste en implantar cabello saludable del mismo paciente.

 

Para completar el transplante de cabello, primero se toma cabello de los lados y de la parte de atrás de la cabeza para ser colocados en el área donde exista adelgazamiento o pérdida del cabello. Cada folículo de cabello se separa de forma individual y se colocan en los sitios faltantes de una manera natural y sin cicatriz.

 

El tratamiento es completamente ambulatorio; se hace con anestesia local y sedación.

 

Es importante considerar que lo que se implanta es la raíz del cabello. Al principio sólo se notarán pequeñas costras, las cuales caerán en el transcurso de siete a 10 días, quedando la zona limpia. Posteriormente empezará a crecer el cabello en un lapso de entre tres y seis meses.

 

Esta cirugía plástica requiere análisis preoperatorios y la elaboración de un historial clínico, para identificar padecimientos o alergias.

 

 

Se recomienda al paciente suspender hábitos como: tratamientos naturistas, consumo de cigarro, aspirinas, antidepresivos, vitamina E, Gingko biloba, etc… Algunos de sus componentes pueden interferir con la anestesia, complicar la cirugía y la buena evolución del procedimiento.