AUMENTO MAMARIO

El busto es la parte del cuerpo que más ha inspirado a centenares de artistas de diversas culturas durante siglos. Un busto firme refleja juventud, vitalidad, fuerza y puede brindar a una mujer seguridad para desenvolverse socialmente.

 

El pecho no sólo es una de las partes del cuerpo femenino que más llama la atención de los hombres, sino que cumple una importante función en el desarrollo de los bebés, cuyas madres deciden optar por la lactancia materna, forma de alimentación que, según todos los expertos, es la más saludable durante los primeros meses de vida.

 

El tamaño y forma del pecho varía dependiendo de la genética de cada persona, es algo que nosotros no controlamos.

 

El aumento de busto es uno de los procedimientos más comunes dentro de la cirugía plástica, consiste en colocar un implante para aumentar el volumen de la mama.

 

Una gran ventaja de esta cirugía es que: desde la primera consulta es posible predecir y valorar el cambio esperado. Se logra por medio de un software y moldes especiales que sirven para emular aproximadamente el volumen deseado. Así, el paciente puede apreciar con gran precisión el resultado que obtendrá de este cambio.

 

La vía de entrada de la prótesis es generalmente la areola mamaria, aunque también puede ser la axila o el pliegue submamario (por debajo de la mama). La paciente elige la vía de su preferencia.

 

Contamos con varios tipos de prótesis mamarias, las cuales se caracterizan individualmente por su forma y textura principalmente, esto depende de los deseos personales del mismo paciente en cuanto al resultado que se desea obtener.

 

El material de las prótesis de mama están hechas de un material denominado silicona, el cual es un polímero biocompatible, inerte y muy estable.

 

Existen tres opciones para elegir el sitio donde colocar la prótesis: detrás del músculo, atrás de la glándula mamaria, entre el músculo o plano subfascial (vaina anterior al músculo). Éste último es el más recomendado, porque produce molestias mínimas además de ofrecer resultados estéticos más adecuados.

 

Esta cirugía se realiza con anestesia local y sedación, de manera que la paciente puede irse a casa horas después de terminar el procedimiento.

 

La recuperación se considera rápida y requiere reposo relativo. Se recomienda que durante la primera semana el paciente no haga ningún esfuerzo ni ejercicio de alto impacto. Los movimientos corporales deberán realizarse lentamente durante el mes posterior a la operación.

 

Los cambios no son inmediatos, el cuerpo tardará mínimo un mes para tomar la forma del momento en que se probó el volumen antes de la cirugía.

Esta cirugía plástica requiere análisis preoperatorios y la elaboración de un historial clínico, para identificar padecimientos o alergias.

Se recomienda al paciente suspender hábitos como: tratamientos naturistas, consumo de cigarro, aspirinas, antidepresivos, vitamina E, Gingko biloba, etc… Algunos de sus componentes pueden interferir con la anestesia, complicar la cirugía y la buena evolución del procedimiento.